Cedaen. Residencia de ancianos
 

La enfermedad del Alzheimer

 
CEDAEN. Residencia de ancianos especializada en alzheimer
tratamiento y sintomas de alzheimer CEDAEN

El Alzheimer es la enfermedad neurodegenerativa más frecuente. Por eso en CEDAEN nos hemos especializado en el cuidado y tratamiento de personas mayores con Alzheimer.
Nos complace hacer bien nuestro trabajo y damos las gracias a las familias que han confiado en nuestra residencia, en especial a quien viene de puntos tan lejanos como puede ser Menorca.

El cuidado y tratamiento de personas mayores y no tan mayores con alzheimer requiere una cualificación profesional en diferentes áeras de conocimiento.

En CEDAEN somos especialistas en esta enfermedad y prueba de ello es que el mayor porcentaje de nuestros residentes son enfermos de alzheimer. Disponemos de los mejores medios y profesionales. Nuestro centro se caracteriza por la aplicación de terapias no farmacológicas con las que estamos obteniendo muy buenos resultados:

  • Fisioterapia
  • Musicoterapia
  • Arteterapia
  • Manualidades
  • Terapia con perros
  • Excursiones y otras actividades de socialización
  • Cine
  • Huertoterapia (en el exterior e interior del edificio)
  • Wiiterapia
  • Terapias específicas de psicomotricidad
  • Terapias específicas de estimulación cognitiva

Estos resultados son posibles gracias a que el cerebro, mediante la estimulación cognitiva, tiene la capacidad de paliar los efectos que provocan la zona dañada  mediante la reorganización de redes neuronales preexistentes e incluso la incorporación de nuevas áreas a una red preexistente, implicando a diferentes procesos cognitivos.

Mantener la mente activa con diversas actividades tiene un efecto directo sobre el cerebro: aumenta la plasticidad neuronal y la resistencia a la muerte celular. Es por esta razón que es tan importante llevar una vida activa y ocupada de manera que potenciemos la reserva cognitiva. 

Nuestro objetivo es la orientación a la realidad, es decir, mantener la orientación personal, espacial y temporal el mayor tiempo posible evitando estados de negación de la enfermedad que provocan aislamiento, ansiedad, depresión, frustración o agresividad.


Ayudas para enfermos de alzheimer

Si acaba de saber que un familiar suyo tiene alzheimer le recomendamos que de inmediato acuda a los servicios sociales más cercanos a su domicilio y solicite la Ayuda de la ley de la dependencia.

En CEDAEN contamos con plazas vinculadas al servicio que es uno de los recursos contemplados en dicha ley. Si su familiar se encuentra en la Fase 2 o Fase 3 es posible que le concedan plaza concertada. También tenemos plazas concertadas.

En cualquier caso al ingresar el paciente en CEDAEN le gestionamos dicha ayuda. Nos encargamos de todo el papeleo. La valoración por parte de los Servicios Sociales se hará en el propio centro y usted no tendrá que preocuparse de nada.


Si desean saber más sobre esta enfermedad a continuación exponemos algunas preguntas frecuentes.


¿Qué es la enfermedad de alzheimer?


La enfermedad de alzheimer es la más común de las demencias. Es una enfermedad mental irreversible y progresiva que a día de hoy por desgracia no tiene cura y se caracteriza por una degeneración de las células nerviosas del cerebro y una disminución de la masa cerebral; las manifestaciones básicas son la pérdida de memoria, la desorientación temporal y espacial y el deterioro intelectual y personal. A medida que avanza también provoca episodios de agresividad, sobre todo con las personas más cercanas.

La causa de esta enfermedad no está clara. Si se sabe que se produce cuando en los cerebros de personas afectas de demencia por enfermedad de Alzheimer se han identificado depósitos anormales de dos proteínas que forman agregados e inclusiones, desestructurando la arquitectura cerebral. Estas proteínas se denominan beta-amiloide y proteína tau. La proteína beta-amiloide se desnaturaliza y se apelmaza, formando agregados insolubles entre las células cerebrales. Estos agregados, solamente visibles al microscopio, se denominan placas seniles o placas de amiloide.

Existen muchas lineas de investigación a nivel mundial tanto para averiguar porqué se produce la acumulación de estas proteínas como en posibles tratamientos, pero a fecha de hoy no existe ningún tratamiento curativo. Solo existen tratamientos sintomáticos, es decir, aquellos que alivian o ralentizan la enfermedad. Estos tratamientos pueden ser con fármacos o con terapias no farmacológicas, siendo en estas últimas en las que somos especialistas en CEDAEN. Aplicamos las terapias más punteras como la musicoterapia, arteterapia, terapia con animales, etc., ya mencionadas.


¿Cómo detectar el principio de alzheimer? Síntomas de la enfermedad de alzheimer 

Todas las personas cuando vamos siendo mayores perdemos memoria, que es uno de los síntomas principales del alzheimer. Pero hay varios signos que nos pueden ayudar a diferenciar y saber que se trata de la enfermedad de alzheimer. Estos son:
  • Cambios en la personalidad
  • Problemas de movilidad o al caminar
  • Dificultad para comunicarse y construir frases
  • Bajo nivel de energía o cierta inactividad
  • Pérdida de memoria, en especial para recordar hechos recientes aunque ayudemos a esta persona dándole pistas del contexto.
  • Cambios de estado de ánimo a veces con cierta agresividad atípica en esa persona
  • Problemas de atención y orientación
  • Incapacidad de resolver operaciones aritméticas sencillas

Y siempre podemos acudir a un profesional que nos asesore. hay varios test muy fiables en la detección de la enfermedad. 
Es muy importante detectar la enfermedad cuanto antes. Si se trata en la fase inicial puede ralentizarse de manera que su avance sea mucho más lento y coincida prácticamente con el envejecimiento normal del paciente. 

Lo ideal sería poder identificar la existencia de la enfermedad antes incluso de que se manifiesten estos síntomas de la fase inicial. De hecho una empresa granadina Neuron Bio ha patentado en el año 2015 un test que permite detectar la enfermedad a partir de un simple análisis de sangre.


Etapas del alzheimer. Las tres fases del Alzheimer son:
Fase 1: Duración de la enfermedad de 1 a 3 años

Esta primera etapa se caracteriza por tener algunas pérdidas de memoria: ocasionalmente se le olvidan algunas cosas, pueden perderse, olvidar sus citas o nombres de personas. Estas pérdidas de memoria pueden pasar inadvertidas por ser bastante leves pero con el tiempo pueden interferir en el día a día de la persona. Se producen cambios de humor e incluso enfados del enfermo cuando se da cuenta que pierde el control de lo que le rodea. En esta fase realizan frases más cortas, mezclan ideas sin relación directa, tienen problemas para encontrar palabras y construir frases, aunque continúan razonando adecuadamente.

Fase 2: Duración de la enfermedad de 2 a 10 años

En esta fase se agrava la situación y ya no hay duda de su diagnóstico. Manifiestan desorientación espacial. Disminuye la memoria reciente y empiezan a producirse cambios de comportamiento más acusados: agresividad, miedos, alucinaciones, ... El paciente pasa a ser más dependiente, necesitando ayuda para el autocuidado, es incapaz de trabajar y se muestra confuso con facilidad, necesitando una supervisión diaria de todo lo que hace. Es cierto, que en esta etapa las rutinas o conversaciones superficiales pueden verse conservadas pero cuando se profundiza empiezan a aparecer dificultades. El lenguaje empieza a verse más afectado: repite frases, no las acaba, le cuesta relacionar y diferenciar conceptos. Sus movimientos al contrario que en la etapa uno donde siguen estando bien, en la fase 2 empiezan a perder el equilibrio, tienen caídas espontáneas y necesitan ayuda para deambular.

Fase 3: Duración de la enfermedad de 8 a 12 años

En la última fase, el paciente depende por completo de terceras personas para su subsistencia. Necesita ayuda incluso para las tareas más básicas: comer, limpiarse, moverse. La memoria empieza a perderse tanto la reciente como la remota. No reconocen a sus hijos, cónyuges, etc...Su comportamiento es como el de un niño pequeño: llora, grita, se agita, no comprende una explicación y pueden tener periodos y comportamientos desinhibidos y agresivos. En cuanto al lenguaje balbucean. Muchos pacientes permanecen rígidos y mudos. Les cuesta controlar sus esfínteres, se atragantan, le cuesta tragar y no controlan sus gestos. Aumentan las complicaciones y riesgos derivados de infecciones, deshidratación, desnutrición, heridas por inmovilización, etc. La causa final de la muerte suele estar relacionada con alguna de estas complicaciones.


¿Qué pasos debo seguir si creo que un familiar tiene alzheimer?

La enfermedad de Alzheimer es la causa más frecuente de demencia a cualquier edad

Normalmente la sospecha inicial viene dada porque vemos en el familiar una alteración en la memora reciente, el paciente está muy repetitivo, formulando las mismas preguntas, como si no nos hubiera escuchado. También vemos que da rodeos a ciertas preguntas y en general problemas atípicos relacionados con el lenguaje.

Lo primero que tenemos que hacer es consultar al médico de Atención Primaria. Este hará una primera valoración y solicitará la analítica básica con hormonas tiroideas, vitamina B12, ácido fólico y serología de sífilis (en zonas donde sea frecuente) para tratar de descartar otras causas potencialmente tratables y reversibles.

Descartadas otras opciones se solicitará la valoración de un neurólogo / geriatra / psiquiatra, según el ámbito sanitario en que nos movamos y las características del paciente. En este nivel se podrán efectuar tanto exploraciones cognitivas un poco más amplias (mediante una serie de tests neuropsicológicos para explorar la orientación, la memoria, el lenguaje, etc.), según la disponibilidad de tiempo, y pruebas de imagen cerebral, como una TAC, una resonancia magnética o un SPECT cerebral, u otras como la punción lumbar, según la dificultad diagnóstica.

En caso de dudas diagnósticas, casos de inicio muy juvenil, o casos familiares, entre otros, se podría optar en algunos ámbitos a una valoración por los especialistas en Neurología de la Conducta (Unidades de Memoria).

En casos donde varias generaciones tengan la enfermedad a una edad joven (menos de 65 años), se podría realizar consejo genético y estudio de genes causales.

El problema es que a veces el paciente niega que tiene un problema y nos encontramos con un rechazo frontal a acudir a los médicos a pesar de la insistencia de los familiares. En ocasiones, este dilema se solventa comunicando al paciente que va a someterse a una revisión rutinaria, sin especificar que se trata de una valoración de su memoria. El hecho de que el paciente logre empatía con el primer especialista con el que contacta es crucial para garantizar el seguimiento clínico y eso depende enteramente del médico.

En CEDAEN sabemos por experiencia que los familiares no suelen dar este paso hasta que la enfermedad se encuentra ya en la fase 2. Esto es un gran error. Frente a un enfermo de alzheimer no podemos ser complacientes y dejar pasar el tiempo, aunque nos digan una y otra vez "yo estoy bien", "a mi no me pasa nada" o frases similares. Lo que haya avanzado la enfermedad es irreversible. Si se trata en sus inicios se puede ralentizar o casi paralizar pero las capacidades perdidas ya no se pueden recuperar.


El papel del familiar como cuidador del enfermo de alzheimer

Una vez se ha diagnosticado la enfermedad toca asumirla y convivir con ella. En la fase 1 el enfermo tiene cierta autonomía pero en la fase 2 y sobre todo en la fase 3 el papel de cuidador es fundamental. Debe asumir la responsabilidad de la atención, apoyo y cuidados diarios del enfermo. Es quien , además, le acompaña la mayor parte del tiempo y quien, aparte del enfermo, sufre un mayor riesgo sobre su estado de salud general. Esta responsabilidad puede tener graves repercusiones y ocasiona lo que se llama el síndrome del cuidador debido a que:


  • Contrae una gran carga física y psíquica.
  • Se responsabiliza de la vida de la persona enferma: medicación, higiene, cuidados, alimentación, etc.
  • Va perdiendo paulatinamente su independencia, porque la persona enferma cada vez le absorbe más.
  • Se desatiende a sí misma: no toma el tiempo libre necesario para su ocio, abandona sus aficiones, no sale con sus amistades, etc. y puede acabar paralizando, durante largos años, su proyecto vital.

El cuidador de una persona con alzheimer lucha contra una enfermedad que es irreversible y progresiva. Esto implica también una carga mayor para el cuidador a medida que avanza la enfermedad y provoca una serie de reacciones emocionales. Los sentimientos que puede experimentar como consecuencia de convivir, atender y querer a su familiar enfermo, son variados. Aunque cada persona, cada enfermo y cada familia son diferentes, lo sentimientos más comunes son:

Tristeza. A pesar de lo doloroso de la situación, el cuidador no debe abandonarse a la tristeza. La melancolía le empañará la vida y no le permitirá disfrutar de otros momentos felices. La tristeza es lógica, pero no puede vivirse como un sentimiento único o prioritario.

Preocupación. Constantemente le abruma el futuro. Es inevitable que se encuentre preocupado, pero hay que vivir el presente, sin dejarse enmarañar por un futuro incierto.

Soledad. Es vital no sentirse solo. Debe buscar amigos y compañía allí donde pueda: familia, amigos, vecinos, centros recreativos, asociaciones de familiares en situación similar, etc.

Irritabilidad. Porque está cansado de hacerse cargo de la persona enferma, porque nadie le ayuda o así lo siente, porque está sacrificando sus aficiones, porque los días pasan con pena y sin alegrías, porque la enfermedad sigue su curso a pesar de todos sus esfuerzos.

Culpabilidad. Por los propios errores o inadecuaciones en la tarea. Es importante diferenciar la culpa de la responsabilidad. Esta última implica una respuesta acorde a lo ocurrido, presencia, atención y cuidados. La culpa sólo agota y merma la energía del cuidador. No existe el cuidador perfecto y cada día se aprende un poco más.

Toda esta situación obliga al cuidador principal a buscar mayor tiempo de ocio, cubriendo esas horas de respiro con ayuda de la familia o la de una asistenta domiciliaria. Es aconsejable salir y ponerse en contacto con otras personas que están en su misma situación a través de asociaciones de familiares, por ejemplo, y buscar asistencia médica y psicológica para aliviar su depresión y angustia. También será necesario adquirir información sobre los cuidados que necesitará la persona enferma y que la familia planifique el futuro de la persona enferma y el de la propia familia.


¿En qué momento debo plantearme el ingreso en una residencia?

Quizás la pregunta correcta sería, ¿Estará mejor atendido en un centro especializado?.

Tomar la decisión de ingresar a una familiar enfermo de alzheimer en una residencia de ancianos no es una decisión fácil. Dependerá en gran parte de la situación del cuidador principal y del resto de familiares. La mayoría de los cuidadores desean tener los recursos físicos, psicológicos y económicos para mantener a su familiar en casa y cuidarle el máximo tiempo posible.

Sin embrago, cuando aparece el cansancio, el agotamiento se plantea  la pregunta fatídica: "¿Puede seguir en casa o tendrá que ingresar en una residencia?

Desde CEDAEN no podemos dar una respuesta única, pero si podemos exponer situaciones reales que aconsejan el ingreso en nuestro centro u otro similar, por ejemplo:

  • Cuando el enfermo tiene que permanecer muchas horas solo, sin que nadie pueda cuidarlo por motivos de trabajo, etc. Existen peligros reales como el hecho de salir del domicilio y no saber volver. Se pueden producir accidentes domésticos como un incendio. también se han dado casos de personas que regalaban dinero sin acordarse de ello.
  • Cuando el cuidador se ve claramente incapaz de asumir correctamente ese papel. De hecho ningún familiar va a poder ofrecer los tratamientos especializados de fisioterapia, estimulación cognitiva, logopedia, etc., que necesitan las personas enfermas de alzheimer.
  • Cuando el paciente presenta trastornos de conducta grave que lo hacen insociable.
  • Cuando queremos que viva el mayor número de años posible, en el mejor estado posible.
  • Cuando el cuidador comienza a perder su propia autonomía y calidad de vida. No es aconsejable para nadie dejar de vivir una vida mínimamente plena por cuidar a otra persona cuando existen alternativas.





ETIQUETAS: alzheimer, centro alzheimer, principio de alzheimer, centros de alzheimer
residencias para enfermos de alzheimer, sintomas del alzheimer, como detectar el alzheimer, residencias para personas con alzheimer, personas mayores con alzheimer, centros de alzheimer, centro de alzheimer, residencias especialistas en alzheimer.
residencia de ancianos alzheimer, residencias de ancianos alzheimer, residencias especializadas en alzheimer, precios residencias alzheimer, residencias baratas alzheimer, residencias geriatricasgeriatricos residencia mayoresresidencia de mayores,residencia para mayoresresidencias de mayores, Almeria, Granada, Jaen, Murcia, Madrid